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miércoles, 30 de marzo de 2016

Incontinencia urinaria: Cuando se pierde el control





Que se escape la orina en forma involuntaria, necesitar con urgencia y frecuentemente vaciar la vejiga, para algunos, es motivo de vergüenza, prefieren ocultarlo a familiares y amigos, antes que ir a la consulta del especialista. Pierden calidad de vida, se lesiona su autoestima, baja el rendimiento laboral, incluso  hay quienes dejan de tener actividad sexual por temor a la pérdida de orina durante la relación.

El  doctor Franzo Marruffo, cirujano urólogo de la Policlínica Metropolitana, Secretario General de la Sociedad Venezolana de Urología, explica que la incontinencia urinaria, según la International Continence Society (ICS), es cualquier pérdida involuntaria de orina que supone un problema social o higiénico.
“La incontinencia urinaria, señala,  no es una enfermedad que pone en peligro la vida del paciente, pero deteriora significativamente su  calidad de vida, debido a que reduce su autoestima y merma su autonomía. Los escapes pueden producirse al estornudar, reír, realizar algún esfuerzo o ejercicio físico. Supone un problema higiénico, social y psíquico.  No es una enfermedad en sí misma, sino la consecuencia de una alteración en la fase de llenado vesical que se presenta en numerosas enfermedades. Es más común entre las mujeres, los niños (enuresis) y los ancianos, afectando a más del 15 por ciento de los mayores de 65 años no institucionalizados y al 35 por ciento de los ingresos en los hospitales”.

¿Por qué unos lo padecen y otros no?

Se presenta tanto en personas sanas como asociada a diferentes enfermedades. La incontinencia urinaria se produce cuando la presión dentro de la vejiga es superior a la presión en la uretra. Este trastorno puede deberse a una hiperactividad del músculo detrusor,  capa muscular de la vejiga.
Agrega el especialista que entre las principales causas figuran: problemas o daños neurológicos,  una alteración del esfínter externo y de los músculos del suelo pélvico. También está asociada al fallo del esfínter interno ante una relajación inapropiada o lesión orgánica, por lo que hay que evaluar para determinar la causa.

Tipos de incontinencia

Señala el doctor Marruffo, que existen varios tipos de incontinencia:

Incontinencia urinaria de esfuerzo: En la incontinencia de esfuerzo, la pérdida de orina se produce al realizar cualquier movimiento o actividad física. La risa, el estornudo, el deporte, cargar objetos pesados o el mero hecho de ponerse de pie o agacharse, puede provocar escapes de orina que van desde unas gotas hasta un chorro.

El origen de esta incontinencia, que afecta a más de un millón de mujeres, se encuentra en la uretra. El esfuerzo físico, aunque sea leve, provoca un aumento de la presión en el abdomen y en la vejiga, pero no se transmite a la uretra, lo que desencadena la incontinencia.

El embarazo y la edad provocan una pérdida de elasticidad y de tensión en el suelo pélvico, por lo que la vejiga y la uretra caen y sus mecanismos de continencia sólo son efectivos en reposo.Este tipo de incontinencia no está asociada a la necesidad de orinar.

Incontinencia urinaria de urgencia: Consiste en la pérdida involuntaria de orina asociada a una necesidad imperiosa y repentina de orinar. Por lo tanto, existe una consciencia previa. El origen se encuentra en el  músculo detrusor. Se pueden distinguir dos tipos de incontinencia urinaria de urgencia, la  sensitiva,  provocada por un aumento de los impulsos sensitivos desde los receptores de tensión/presión que se encuentran en las paredes de la vejiga, que provoca una sensación temprana de plenitud y urgencia por orinar. La motora, en la que la pérdida de orina está motivada por una hiperactividad del detrusor, es decir, un fallo en la inhibición motora del reflejo de la micción. Está causada, principalmente, por mecanismos psíquicos, esfuerzos u obstrucción.
                    
Incontinencia urinaria mixta: La pérdida de orina se produce por un hiperactividad del músculo detrusor y un trastorno en los mecanismos esfinterianos. En este caso, la incompetencia del cuello vesical permite la entrada de orina en la uretra proximal. Como consecuencia, el detrusor entiende que se ha iniciado la micción y libera el reflejo que produce su contracción.

Incontinencia urinaria por rebosamiento: La pérdida de orina se produce porque la vejiga se encuentra distendida por obstrucción e imposibilidad de vaciado. Se distinguen dos causas de incontinencia urinaria por rebosamiento:

Orgánica: En este caso la vejiga se encuentra distendida por una obstrucción que impide el paso de la orina y es incapaz de vaciarse. Cuando la vejiga ya no puede distenderse más, se produce el rebosamiento. Los tumores prostáticos y la hipertrofia benigna de próstata son las principales enfermedades que originan este tipo de incontinencia.

Neurológica: Un daño neurológico del núcleo parasimpático medular o del nervio pélvico provoca que el detrusor no tenga fuerza. Generalmente, surge por lesiones medulares, esclerosis múltiple o intervenciones quirúrgicas que afectan al nervio pélvico.

Incontinencia urinaria de causa psicógena: Está asociada a estímulos externos que afectan a los sentidos (frío o agua), a emociones fuertes y repentinas (miedo, angustia o placer) o a fobias y manías.

Incontinencia urinaria de causa neurológica: Engloba las alteraciones de la dinámica miccional que se originan en el sistema nervioso. En su desarrollo influyen los accidentes cerebrovasculares, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y las lesiones medulares.

¿Se puede prevenir?

Existen algunas medidas que pueden ayudar a retrasar la aparición de la incontinencia de orina así como prevenirla. Algunos de los consejos que pueden tener en cuenta son:
-Seguir una dieta equilibrada, como la mediterránea. Evitar el sobrepeso y la obesidad, de esta forma se reducirá la presión intra abdominal.
-Reducir el consumo de bebidas como el café, los refrescos y bebidas carbonatadas, el alcohol y los cítricos, entre otros.
-Evitar las comidas picantes.
-Aumentar el consumo de fibra para evitar el estreñimiento.
-Reducir el consumo de productos y medicamentos diuréticos, así tendrá menos ganas de orinar.
-Evitar beber entre cuatro y dos horas antes de irse a dormir.
-No pujar al orinar. De esta manera evitará que se dañen los músculos del suelo pélvico.
-No ingerir bebidas antes de realizar ejercicio físico.
Los ejercicios de Kegel ayudan a fortalecer los músculos situados alrededor de la uretra y del suelo pélvico, cuando estos músculos están debilitados hay más probabilidades de que aparezca la incontinencia urinaria.
Estos ejercicios consisten en la realización de una serie de contracciones y relajaciones que se repiten a lo largo del día de forma constante.

Diagnóstico y tratamientos

El primer paso, explica el especialista es confirmar que se trata de una pérdida de orina totalmente involuntaria y objetivamente demostrable.
Para establecer un diagnóstico correcto, debe distinguir los factores externos y los  de las vías urinarias que originan la incontinencia, por lo que será necesaria una exploración física minuciosa que incluya un examen de la sensibilidad perianal y estudios analíticos, radiológicos y urodinámicos.
El tratamiento dependerá del tipo de trastorno de la vejiga y su causa.
Entre los posibles tratamientos se encuentra, aprender a controlar la vejiga mediante entrenamiento, ejercicios que fortalecen los músculos de la pelvis (ejercicios Kegel), medicamentos, dispositivos tales como parches uretrales, tapones e implantes y en algunos casos, se recurre a la cirugía, colocando cinchas suburetrales.

Entrevista realizada por Beatriz Navas Chang 

martes, 15 de diciembre de 2015

Hombres jóvenes: ¡a cuidarse de la prostatitis!



Las personas manejan de manera general que las enfermedades de la próstata se registran en hombres de la tercera edad. Si bien no dejan de tener razón, en el caso de la prostatitis, los varones jóvenes deben prestar mucha atención a su salud, ya que esta infección de la glándula exclusiva de su anatomía, puede inflamarse por infección desde muy temprana edad.


Pero comencemos por refrescar algunas nociones importantes.

¿Qué es la próstata?

La próstata es una glándula del hombre, situada en el piso de la pelvis, por debajo de la vejiga, y atravesada por la uretra. En el varón joven tiene un volumen que oscila entre 15 y 25 cm3, y presenta forma similar a una castaña. La próstata cumple una función sexual: es uno de los órganos que va a producir el líquido por donde van a navegar los espermatozoides.

¿Cuándo hay que comenzar a tomar previsiones?

Partiendo de la estrecha relación entre próstata y vejiga, todo aumento de volumen o de presión producido por enfermedades de la próstata se traduce en compresión de la uretra e irremediablemente en dificultad del vaciado de la vejiga. De allí que todas las enfermedades de la próstata se manifiesten con trastornos urinarios.

La prostatitis es una de las afecciones que puede padecer la próstata.

Ahora, ¿qué es la prostatitis?


“La prostatitis es la hinchazón o inflamación de la próstata. Normalmente se presenta en varones jóvenes y es producto de una infección”, comienza por definir el doctor Franzo Marruffo, Cirujano Urólogo de la Policlínica Metropolitana.

“La prostatitis es aguda y generalmente posterior a una enfermedad de transmisión sexual, aunque esa no es la única causa”, señala el especialista. Si los hombres tienen algún tipo de instrumentación urológica, ya sea que le coloquen una sonda, o tienen que hacerse algún tipo de estudio que involucre la uretra, la próstata pudiese infectarse y producirse su inflamación. Pero la mayoría de las veces se debe a una infección del tracto urinario producto de una infección de transmisión sexual”, aclara.

Hombres jóvenes en la mira de la prostatitis

El médico indica que en mayor proporción, la prostatitis se presenta en hombres entre los 20 y  35 años de edad. “Entre los bacterias que pudieran originar casos de prostatitis en varones jóvenes tenemos escherichia coli, clamidia”, comenta.

Entre los síntomas característicos de esta enfermedad están:
mucho  ardor al orinar,
dolor supra púbico (es decir justo por encima del hueso del pubis),
ganas de orinar con más frecuencia
fiebre, escalofríos y malestar general.


El doctor Marruffo resalta que la manera para diagnosticar la prostatitis es realizando un examen físico (la observación clínica) y revisando los exámenes de laboratorio (examen de orina). “Con ellos vamos a poder detectar cambios que nos indican que hay presencia de la infección”, dice.



Lo bueno es que no es la prostatitis no es un enfermedad de difícil diagnóstico. “Se puede hacer de manera empírica, no hay que esperar un cultivo para indicar el tratamiento. Si logramos acertar el diagnóstico y dar un tratamiento de manera precoz no va a haber ninguna complicación a futuro, el paciente se va a curar”, asegura.

“Pero si no hacemos un diagnóstico temprano y no se da un tratamiento oportuno y adecuado, el paciente puede tener problemas a futuro; ahí es cuando entramos en la temida prostatitis crónica”, la cual, a pesar de que no es común en hombres tan jóvenes, sí se va a presentar en ese grupo como consecuencia de un mal tratamiento, explicó el doctor Franzo Marruffo.

Si no se le da un tratamiento adecuado, y en este paciente persiste la inflamación además de la fibrosis que se va a crear a la próstata, cuando este hombre ya sea un adulto mayor va a tener muchos síntomas y problemas que quizás ya no se puedan tratar”, advierte el cirujano urólogo. Añade que en ese momento tardío “ocurre un endurecimiento de la glándula –próstata- que no permite que los antibióticos y tratamientos tengan un efecto adecuado”.


Marruffo refiere que normalmente la prostatitis se trata, de manera fácil, con antibióticos, siendo raros los casos que no respondan a tratamiento antimicrobiano.


“Lo bueno es que sabemos que la prostatitis es prevenible. Si se tiene una buena idea de qué origina la infección, no se tiene múltiples parejas y se hace un sexo seguro, en hombres jóvenes se puede prevenir. Si usan algún tipo de método de barrera, puede evitarse”.


Prostatitis en hombres adultos mayores


El cirujano urólogo de la Policlínica Metropolitana explica que a pesar de que no es común registrar casos de prostatitis en adultos mayores, de todos modos no pueden descartarse del todo. “La prostatitis en hombres mayores, cercanos o mayores de los 50 años de edad, casi siempre se produce porque hay una dificultad para poder vaciar la vejiga. Quedan residuos de orina en la vejiga que se pueden sobre infectar y producir la infección de la próstata. Es decir, casi siempre es secundaria a una hiperplasia prostática benigna”, explica el doctor Marruffo.

Y reitera su observación sobre el hecho de que la prostatitis se puede prevenir. “No es lo mismo un adulto mayor en el que la prostatitis se puede dar por un crecimiento prostático benigno, que produzca obstrucción de la salida de la orina, a un hombre joven que teniendo una buena educación, una cultura, la pueda evitar”, enfatiza.

Agradecimiento:

Dr. Franzo Marruffo, Cirujano Urólogo. Grupo Urotec Policlínica Metropolitana.

Correo electrónico: grupourotec@outlook.com
Teléfono: 0212 9862464
Agrademos al equipo de A Tu Salud la publicación de la entrevista 


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